Se ha establecido que las experiencias en este ámbito
de las sectas originan distintos trastornos
de personalidad que se han
clasificado según el Síndrome de Adoctrinamiento Sectario (el cual incluye como
otro de sus síntomas, la reacción psíquica que se manifiesta en rehenes
atrapados bajo el control de un secuestrador y recibe el nombre de Síndrome de
Estocolmo, acuñado por el criminólogo y psicólogo Nils Bejerot, colaborador de
la policía durante un secuestro; la misma reacción se manifiesta en adeptos
sometidos bajo intimidación y atrapados mentalmente, bajo el control de un
líder sectario) y el Síndrome Post-Sectario.
Estos síndromes incluyen una serie de
Trastornos de Personalidad que están reconocidos y clasificados dentro del
(Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación
Americana de Psiquiatría).
Trastornos que se referencian son los siguientes:
PSICOSIS REACTIVA ESQUIZOAFECTIVA.
Psicosis reactiva esquizoafectiva- El término
esquizoafectivo fue utilizado por primera vez en el 1933, por Jacob Kasanin,
para referirse a un grupo de 9 pacientes jóvenes con síntomas afectivos y
esquizofrénicos que no cumplían con los criterios enunciados por Kraepelin para
"Dementia Praecox" o con los criterios de enfermedad
maníaco-depresiva. El concepto de psicosisesquizoafectiva combina
características esquizofrénicas y maníaco-depresivas. Es una alteración
psicopatológica que viene determinada por la aparición de episodios psicóticos,
de rápido inicio y duración variable, de pocas semanas a meses de duración,
pudiendo llegar a un año o más. Aparece en personas sin una historia previa
personal ni familiar de trastornos mentales o en personas que tienen familiares
que han presentado alteraciones previas. La persona mezcla síntomas
esquizofrénicos y afectivos, y desarrolla una grave distorsión de la percepción
del mundo exterior, y comienza a experimentar la presencia de “impresiones
sensoriales falsas”. El trastorno recuerda los cuadros clínicos maníacos o
depresivos con delirios o estados mixtos. Por ejemplo, en el área afectiva con
Psicosis de angustia-felicidad, en el pensamiento con Psicosis confusional
excitada-inhibida. Son trastornos psicóticos agudos y transitorios. Las
características maníacas o depresivas del trastorno están entremezcladas con
características esquizofrénicas.
Existen diferentes tipos de trastornos
esquizoafectivos:
Trastorno esquizoafectivo de tipo maníaco
Trastorno esquizoafectivo de tipo depresivo
Trastorno esquizoafectivo de tipo mixto
Otros trastorno esquizoafectivos
Trastorno esquizoafectivo sin especificación
Estos pacientes se recuperan por completo del cuadro
psicótico en pocas semanas, tendiendo a desaparecer, con una buena
recuperación, ajuste social y sin defecto permanente; sin embargo, con
posibilidades de recaída.
TRASTORNOS
DISOCIATIVOS
Según el DSM-IV, el Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Desórdenes Mentales, los Trastornos Disociativos (tan
comúnmente observados en los adeptos que han desarrollado el Síndrome de
Adoctrinamiento Sectario) resultan de la alteración de las funciones
integradoras de la conciencia, la identidad, la memoria y la percepción del
entorno (con síntomas como la pérdida de memoria de eventos traumáticos,
sensación de distanciamiento de los propios procesos mentales y del propio
cuerpo, hasta el control del comportamiento por varios estados de personalidad
sucesivos). Esta alteración puede ser repentina o gradual, transitoria o
crónica. En estados extremos, el 'delirio', la ilusión o idea delirante que
desarrollan estas personas puede inclusive llevarles a creer que otro ser o
entidad les controla y se identifican entonces con otro nombre (seres
iluminados o posesiones, etc.).
Sabemos que cualquier experiencia real o
ficticia, inducida por medio de sugestiones o autosugestiones, puede ser
impactante o traumática; no necesita ser cierta para no olvidarla e impactarnos
fuertemente, siempre que nuestra mente consciente la asimile, incorpore y
acepte como experiencia real. Según nuestra experiencia atendiendo adeptos, al
desarrollar éstos percepciones alteradas sobre el mundo social, igualmente
desarrollaron en cadena, miedos hacia amenazas irreales y reacciones de
ansiedad que se desencadenaron posteriormente en el desarrollo de la ‘fobia
social’, porque su constante rechazo y menosprecio hacia el mundo exterior les
llevó a desarrollar grandes conflictos, que terminaron por transformar su visión
sobre éste en la de uno totalmente amenazante. Como consecuencia, sin darse
cuenta, la persona desarrolla un 'estado alterado de consciencia'. El estado
alterado de consciencia es una característica destacada que se da en las
personas que desarrollan el ‘Síndrome de Adoctrinamiento Sectario’. La persona
provoca un desbalance mental, al controlar sus procesos de pensamiento,
tratando de rechazar los pensamientos lógicos que le ayudan a interpretar la
realidad del mundo exterior, según la percepción de sus sentidos. Su esfuerzo
por rechazar inicialmente y luego por bloquear la función de su capacidad de
razonamiento le lleva a desarrollar una auto-conciencia de sí mismo y
conciencia social completamente alterada.
Imagínese qué pasaría si usted se convence
de que para poder superar cualquier problema en la vida tiene que rechazar todo
pensamiento que le lleve a cuestionar lo que sea contradictorio a lo que su
guía personal y espiritual le dice sobre sus amigos, familiares, sobre el mundo
visible y el invisible. Estaría analizándolo todo a través de la mente de su
guía y se arriesgaría a desarrollar un posible delirio, si lo toma demasiado
serio, si rechaza toda posibilidad o duda, por temer un grave error o peligro.
En otras palabras estas personas aprenden a vivir dentro de un mundo de
fantasía que resulta ser en la mayor de las ocasiones aterrador. Rechazan la
realidad para sumergirse a vivir dentro de un mundo utópico. Desarrollan un
verdadero delirio y toda su conducta y reacción responderá a su fantasía
mental. Esto es lo que sucede con los adeptos que desarrollan el “Síndrome de
Adoctrinamiento Sectario”. La persona comienza a engañar su mente, al
desasociarla de la realidad exterior. Para mantenerse en un estado
completamente disociativo de la realidad; para ello acuden siempre al
enajenamiento social. Su ambiente controla lo que ven y escuchan. Todo material
impreso o digital que puedan leer y lo que ven o escuchan por cualquier medio
de comunicación tiene que estar autorizado por sus líderes sectarios. La
información controlada mantiene viva su ilusión. Aprenden a sobrevivir,
adaptándose a ese nuevo ambiente cargado de demandas altamente hostiles. Sin
embargo, tenemos que tener cuidado con los síntomas dependientes de la cultura,
puesto que la despersonalización y desrealización inducidas de forma voluntaria
forman parte de las prácticas de meditación y de trance existentes en muchas
religiones y culturas, y no deben confundirse con el trastorno de
despersonalización. Por otro lado, no debe dejar de considerarse el que algunas
prácticas y ejercicios mentales podrían ser muy peligrosas, puesto que podrían
producir episodios de despersonalización, los cuales pueden ser muy breves,
unos cuantos segundos o muy persistentes, durar inclusive por años. Los adeptos
en las sectas son expuestos a un estilo de vida altamente estresante y de
sometimiento esclavizante que les pone a riesgo de frecuentes crímenes en
contra su dignidad, tales como abuso sexual, fuertes humillaciones y castigos
capaces de generar graves traumas en el individuo. Surge el trastorno de la
despersonalización en respuesta y como consecuencia a acontecimientos que ponen
en peligro la vida del individuo, como los que podrían experimentarse dentro de
un ambiente sectario. El episodio de despersonalización podría aparecer de
manera repentina durante la situación traumática. El curso del trastorno es a
veces crónico, aunque marcado por remisiones y exacerbaciones. En la mayoría de
las ocasiones las exacerbaciones están relacionadas con acontecimientos
estresantes reales o subjetivos.
Como consecuencia de la técnica de
Persuasión Coercitiva, de Reforma de Pensamiento o de Lavado de Cerebro, se va
generando en el adepto una nueva personalidad que entra en competencia con su
personalidad anterior. El hecho de que ambas personalidades convivan en un
mismo individuo provoca el que familiares y amigos del adepto se sorprendan por
la nueva e inexplicable transformación en la manera de comportarse el adepto.
La transformación suele ser muy marcada al punto de parecer otra persona, un
extraño en algunas situaciones y en otros momentos “es la misma persona de
siempre”.
El trastorno disociativo es frecuentemente
diagnosticado en adeptos y ex-adeptos de las sectas destructivas. El mismo
describe la convivencia de dos personalidades en un mismo individuo, la que
tenía el individuo antes de entrar en el grupo y la personalidad desarrollada después de entrar al grupo
sectario, la cual se desarrolla como resultado del sometimiento a las técnicas
de manipulación psicológica.
Las víctimas de maltrato dentro de las
sectas destructivas sufren muchísimo, porque quedan desarmadas de sus destrezas
sociales e inseguras de sus capacidad para tomar decisiones independientes
inteligentes, cuando quedan totalmente persuadidas de que únicamente pueden
confiar en su líder, quien desea su bien y sabe qué es lo más que les conviene.
Para evitar castigos, fracaso y error, todo debe ser dirigido y aprobado por
él, su autoridad. La dependencia que desarrolla la víctima de maltrato dentro
de una secta destructiva responde totalmente a su necesidad de evitar el dolor
de los castigos, el menosprecio, las humillaciones o la vergüenza de una
expulsión; y no como resultado de adicción alguna al placer de pertenencer a un
grupo poderoso. Las sectas generan ansiedad, terror, culpa y mucho sufrimiento;
para nada ofrecen alicientes que alivien el dolor humano, en todo caso lo
intensifican para poder controlar a la persona. Es miedo y terror al grupo, lo
que realmente les controla. El placer de satisfacer profundas necesidades de
poder es lo que exactamente experimenta cualquier megalómano líder sectario.
Sin embargo, aunque la mayoría de los miembros adeptos de una secta son
víctimas, también dentro de ella el líder puede entrenar a un grupo predilecto
de victimarios, con capacidad de hacer muchísimo daño. El líder suele ofrecer y
prometer posiciones de autoridad sometidas a sus caprichos, pero cargadas de
poder y privilegios sobre el resto de los adeptos. Las personas que buscan y
alcanzan esas posiciones gozan de cierta complacencia, respeto, admiración y
estima reconocida por el líder, pero generalmente no dejan de ser posiciones
que ofrecen el mismo nivel de respeto, reconocimiento y estima que recibimos
todos dentro de nuestra sociedad. La realidad es que dentro de una secta es
extremadamente hostil el ambiente que castra la libertad del adepto. La
hostilidad incrementa en el adepto la necesidad que siente de satisfacer los
caprichos y órdenes del líder. Tal necesidad irá afectando toda la vida, forma
de pensar y valores humanos del adepto, reproduciéndose en él una personalidad
totalmente afectada y dominada por una clara necesidad de supervivencia. Tendrá
problemas de adaptación al mundo fuera de la secta, por lo que optará por
ignorar y negar cualquier el daño ocasionado a los seres queridos que no
pertenezcan a la secta. Parecerá que se convirtió en una persona distinta, con
otras ideas, forma de actuar y en algunos casos cambian hasta su forma de
vestir. Se vuelven también controversiales, entrando en grandes conflictos por
defender las creencias de su grupo; y para sentirse bien y en paz consigo
mismo, aceptará la justificación inducida de que se está superando y
convirtiendo en un ser superior, y en una mejor persona. Dentro de este nuevo
estado mental aparece el proceso de regresión y de infantilización, generado
mediante el bloqueo del sistema de razonamiento y la anulación de la toma de
decisiones individuales. La capacidad de razonamiento y la mentalidad del
adepto quedan significativamente afectadas. El acaba pensando y razonando u
obedeciendo como un niño. En algunos casos, incluso cambian los rasgos físicos
de la cara de los adeptos, luciendo ingenuos y aniñados. El adepto es despojado
de todo tipo de responsabilidad, está obligado a darle cuentas a su líder;
tiene que obedecer y hacer lo que le manda y nada más. Desarrollan frases
repetitivas que internalizan tales como: "El que obedece no se
equivoca", desarrollan términos exclusivos con mensajes subliminales que
les ayudan a controlar sus conductas y respuesta, que repiten, constituyendo
así un nuevo lenguaje típico en la secta. El adepto será incapaz de tomar
cualquier decisión sin contar con la autorización de su autoridad, porque su
deber y mayor responsabilidad moral es obedecer. El desarrollo de la personalidad individual y
única ha quedado devaluada.
A través de las técnicas de persuasión
coercitiva se logra aumentar significativamente en el adepto el aspecto
emocional y se logra disminuir al máximo su capacidad de razonamiento o
crítica. El adepto no debe pensar ni razonar por sí mismo, tan solo obedecer
sin objetar, estar de acuerdo o entender; y mucho menos debe discrepar o
llevarle la contraria al líder del grupo. Las técnicas de persuasión coercitiva
son más eficaces cuando están acompañadas por reglas estrictas, sacrificios
corporales y especialmente sometiendo a los adeptos a prácticas, ejercicios y
tácticas productoras de ansiedad y tensión sobre un período continuo de tiempo.
Tal estado mental de sumisión y obediencia
ciega al líder sectario puede conseguirse debilitando significativamente la
energía física de los adeptos y sus defensas psíquicas al mayor grado
posible. La capacidad de razonamiento
quedará reducida, así no se da cuenta de lo que le sucede y queda incapacitado
para de impedir o detener lo que le están haciendo. Por tal razón, forman parte
del programa de una organización sectaria las estrictas dietas y/o ayunos; en
adición al excesivo trabajo diario impuesto, las pocas horas de sueño, las
extensas charlas, sesiones de meditación o de oración, los trabajos repetitivos
y el estar por horas cansando el organismo con la misma postura, sentados o
parados. (Ver los tipos de técnicas de persuasión coercitiva comúnmente
utilizadas por los líderes sectarios)
Al adepto cada vez le va siendo más difícil
razonar coherentemente, como lo hacía antes de su ingreso en la secta
destructiva debido a la presión psicológica, al estrés y tensión continua, a la
escasa y mala alimentación, al aislamiento parcial o total con el mundo ajeno a
la secta, a la adquisición de un nuevo "lenguaje" dentro del grupo
sectario, al cansancio físico, a la incapacidad de tomar decisiones, la
manipulación emocional, y a la disminución y el control del razonamiento.
En la mayoría de los casos el adepto desarrolla
una seria y gran dificultad para desenvolverse independientemente de las
directrices del grupo. Los individuos quedan incapacitados para mantenerse
mentalmente separados del grupo y quedan completamente incapacitados para
evaluar su conducta o sus sentimientos de modo independiente a la doctrina o
las normas del grupo.
Los trastornos mencionados en el DSM-IV que
podrían suscitarse más fácilmente en los adeptos son los siguientes:
Trastornos Disociativos
Trastornos de Ansieda
Trastorno Somatoforme (Somatomorfo;
molestias fisiológicas sin aparente explicación; no hay evidencia de enfermedad
orgánica o sustancia)
Trastornos del Estado de Animo (inducidos
por hipnosis, por substancias y no especificado)
Por otro lado, la Organización Mundial de
la Salud recomienda el uso del Sistema Internacional denominado CIE-10 y recoge
en una sola categoría a los Trastornos de Ansiedad con los Somatomorfos,
llamándola “Trastornos Neuróticos, Secundarios a Situaciones Estresantes y
Somatomorfo”. A los Trastornos Disociativos, los clasifica como “F44 Trastornos
Disociativos (de conversión)” y a los Trastornos del Estado de Animo los
clasifica bajo la categoría “F30-39 Trastornos del Humor (Afectivos)”. El
término "conversión" que le añade a los Tratornos Disociativos implica
que se suscitan sentimientos no satisfactorios originados por los problemas y
conflictos que el enfermo no puede resolver y se transforman de alguna manera
en síntomas.
Los ‘estados o trastornos disociativos’ que
pueden desarrollar las personas expuestas a períodos de prolongada e intensa
persusasión coercitiva (p. ej., lavados de cerebro, modificación del
pensamiento o indoctrinación en sujetos cautivos) son varios; entre estos los
más comúnmente explicados por los ex-adeptos son el 'Trastorno de
Despersonalización' y el 'Trastorno Disociativo No Especificado'. El 'Trastorno
de Identidad Disociativo' y la 'Amnesia Disociativa' son los menos comunes,
pero su manifestación pueden ser provocadas en individuos con la predisposición
o en víctimas de experiencias altamente traumáticas o estresantes.
Todos los ex-adeptos que han sufrido graves
consecuencias, como resultado de haber sido miembros de sectas destructivas,
manifiestan haberse valido de un 'mecanismo de represión mental' que rechaza el
pensamiento lógico y la realidad del mundo exterior, manteniendo fuera de la
conciencia toda información analítica. El patrón de conducta que relatan
algunos ex-adeptos de sectas destructivas, dentro de la cual practicaban el
desconectarse de la realidad para recordar sus vidas anteriores, reportan haber
utilizado métodos de meditación o alucinógenos. Tal estado de conciencia era
auto-inducido persiguiendo el fin de que un espíritu, poder, deidad o alma
especial tomase control de su cuerpo, para poder cumplir su importante misión,
ya fuese asignada por Dios, el Cosmos Universal o por espíritus superiores.
Algunos practicantes de estas técnicas que han salido de estas sectas reportan
que debido a su obsesión se mantenían en un estado de total negación hacia toda
información percibida del mundo externo; tan solo aceptaban lo que les era
transmitido por sus directores sectarios. Estas personas reportan no tener
historial alguno que cumpla con los criterios del diagnóstico de la
'esquizofrenia'. Aunque algunos recurren a alucinógenos, la mayoría logran este
estado, sin tener que incurrir a la intoxicación con alcohol o con drogas. Los
ex-adeptos que hemos atendido manifiestan haber experimentado un estado
alterado de consciencia debido a la sugestión, reportando que experimentaba
olvidar detalles específicos de lo que hacía cuando otro ser tomaba control de
sí. Este tipo de experiencias es mayormente manifestado por personas que han
entrado en sectas que promueven la doctrina de George Ivanovich Gurdjieffel, un
esotérico muy renombrado entre diversos movimientos sectarios y categoriza a
las personas según siete niveles de perfección, dentro de los cuales tan solo
los que se encuentran en un nivel cuarto o superior, son los que logran
desprenderse de sus sentimientos y emociones. El presenta su escala como un
medio para alcanzar un estado de integración perfecta entre la consciencia
intelectual, sentimental y física y quien pasa al quinto nivel se convierte en
un observador de sí mismo, en un testigo.
Experiencias persistentes o recurrentes de
distanciamiento o de ser un observador externo de los propios procesos mentales
o del cuerpo (p. ej., sentirse como si se estuviera en un sueño).
Durante el episodio de despersonalización,
el sentido de la realidad permanece intacto.
La despersonalización provoca malestar
clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas
importantes de la actividad del individuo.
El episodio de despersonalización aparece
exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental como la esquizofrenia,
los trastornos de ansiedad, el trastorno por estrés agudo u otro trastorno
disociativo, y no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia
(p. ej., drogas o fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej., epilepsia del
lóbulo temporal).
En el trastorno de despersonalización, el
síntoma principal es la despersonalización, aunque también abarca la
desrealización. En la despersonalización la perturbación ocurre en la
'percepción de uno mismo'; en la desrealización la alteración ocurre en la
'percepción del exterior'. El individuo se siente como si fuera un autómata o
estuviera viviendo en un sueño o en una película. Puede existir la sensación de
ser un observador externo de los procesos mentales, del propio cuerpo o de una
parte de él. Asimismo, hay diversos tipos de anestesia sensorial, ausencia de
respuesta afectiva y sensación de pérdida de control de los propios actos
(incluido el habla). En enfermo con trastorno de despersonalización mantiene
intacto el sentido de la realidad (p. ej., es consciente de que se trata sólo
de una sensación y de que no es un autómata)
La despersonalización es una experiencia
común, su diagnóstico debe realizarse sólo cuando la sintomatología sea lo
suficientemente grave como para provocar malestar o deterioro de la actividad
normal de la persona
En el caso de los adeptos, debido a las
técnicas de persuasión, su condición mental pasa por desapercibida y como
resultado se adaptan y ajustan al trastorno de la despersonalización que
desarrollan, más bien bloquean su impacto. La sensación no se convierte en
amenazante, sino en motivante, puesto que son convencidos de que a pesar de los
muchos conflictos sociales y personales que enfrentan, están avanzando en lo
espiritual y/o personal.
Como en todos los casos de personas que sufren del 'Trastorno de la
Despersonalización', la angustia mental les impide concentrarse bien en el
trabajo o en las rutinas de la vida diaria. Algunos casos dan testimonio de
haberse vuelto momentáneamente inválidas, reportando haber experimentado
episodios de inmovilidad pasajera, mientras cuestionaban su sentido de
alejamiento de sí mismas y del mundo, momentáneamente experimentaron una
especie de catatonia, al momento de actuar o de tomar decisiones.
Debido a que la despersonalización puede
darse en muchos otros trastornos mentales, no se debe realizar un diagnóstico
de trastorno de despersonalización si la alteración aparece exclusivamente en
el transcurso de otro trastorno mental (p. ej., esquizofrenia, trastornos de
angustia, trastorno por estrés agudo u otro trastorno disociativo). Además,
este trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una
sustancia o a una enfermedad médica.
Durante el episodio de despersonalización,
el sentido de la realidad permanece intacto; pero la ‘despersonalización’
provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de
otras áreas importantes de la actividad del individuo. Obviamente estas
manifestaciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una
sustancia (p. ej., drogas o fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej.,
epilepsia del lóbulo temporal); sino a la sugestión provocada por la necesidad
que sienten de superarse psíquica y espiritualmente. Los adeptos dentro de las
sectas sufren de gran ansiedad producida por la constante presión social que
sobre ellos ejerce el líder, respaldado por su grupo sectario.
"F44.9 Trastorno Disociativo No
especificado” (Código DSM-IV-TR 300.15) - es sumamente común, es el ‘Trastorno
Disociativo por Trance’. La característica predominante de este trastorno es un
síntoma disociativo (alteración de las funciones, por lo general
concatenadas de la conciencia, memoria,
identidad y la percepción del entorno) que no cumple con los criterios para el
diagnóstico del trastorno disociativo específico. Son los individuos que
durante su estadía en la secta experimentaban con frecuencia el trance
milagroso y los síntomas de ‘posesión’. Ellos explican que espíritus y seres
ajenos entraron en sus cuerpos y tomaron posesión de ellos, controlando todos
sus actos. El ‘mecanismo disociativo’ en estos trastornos se caracteriza por
inhibir la integración de la percepción, memoria y la identidad. Los siguientes
ejemplos incluyen:
Cuadros clínicos similares al trastorno de
identidad disociativo que no cumplen todos los criterios para este trastorno.
Los ejemplos incluyen los cuadros en los que a) no aparecen dos o más estados
de identidad distintos, o b) no existe amnesia de alguna información personal
importante.
Presencia, en adultos, de desrealización no
acompañada de despersonalización
Estados disociativos que pueden presentarse
en individuos que han estado sometidos a períodos de prolongada e intensa
persusasión coercitiva (p. ej., lavados de cerebro, modificación del
pensamiento o adoctrinación en sujetos cautivos
Trastorno disociativo de trance:
alteraciones únicas o episódicas de la conciencia, identidad o memoria propias
de ciertos lugares y culturas concretas. Los trances disociativos consisten en
una alteración de la conciencia con respuesta disminuida al entorno, o en
comportamientos o movimientos estereotipados que se encuentran fuera del
control de la persona. El trance de posesión consiste en la sustitución de la
identidad personal por otra, atribuida a la influencia de un espíritu, poder,
deidad u otra persona, y se encuentra asociado a movimientos estereotipados de
tipo involuntario o a amnesia. Los ejemplos incluyen: amok (Indonesia),
bebainan (Indonesia), latah (malasia), pibloktoq (Ártico), ataque de nervios
(América Latina) y posesión (India). Este trastorno forma parte de prácticas re
ligiosas o culturales ampliamente aceptadas en la población (v. pág. 743 para
los criterios de investigación).
Pérdida de conciencia, estupor o coma, no
atribuibles a una enfermedad médica.
Pérdida de Ganser: en este trastorno el
individuo da respuestas aproximadas a las preguntas (p. ej., 2 y 2 suman 5), y
no hay asociación con amnesia disociativa o fuga disociativa
El desorden disociativo atípico se caracteriza
por (Galper, 1983):
La pérdida de la identidad
La regresión psicológica
El campo fenomenológico de la atención
consciente intensa queda extraordinariamente reducido
Quedar devaluado el desarrollo de la
personalidad individual y única como consecuencia de las dinámicas propias del
grupo
"F44.81 Trastorno de Identidad
Disociativo [300.14]" (antes personalidad múltiple) - La característica
esencial de este trastorno es la existencia de dos o más identidades o estados
de la persnalidad. Puede presentarse,
aunque no muy a menudo, de manera repentina. Las características diagnósticas
son las siguientes:
Presencia de dos o más identidades o
estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente
persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).
Al menos dos de estas identidades o estados
de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.
Incapacidad para recordar información
personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido
ordinario.
El trastorno no es debido a los efectos
fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., comportamiento automático o
caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p. ej., crisis
parciales complejas).
Nota: En los niños los síntomas no deben
confundirse con juego fantasiosos o compañeros de juego imaginarios. El
trastorno de identidad disociativo refleja un fracaso en la integración de
varios aspectos de la identidad, la memoria y la conciencia. Cada personalidad
se vive como una historia personal, una imagen, una identidad e incluso un
nombre distintos. Generalmente hay una identidad primaria con el nombre del
individuo, que es pasiva, dependiente, culpable y depresiva. Las identidades
alternantes poseen habitualmente diferentes nombres y rasgos que contrastan con
la identidad primaria (p. ej., son hostiles, dominantes y autodestructivas). En
circunstancias muy concretas el individuo puede asumir determinadas
identidades, que podrían diferir en edad, sexo, vocabulario, conocimientos
generales y estado de ánimo. Las identidades alternantes se presentan como si
se controlaran secuencialmente, una a expensas de la otra, pudiendo negar el
conocimiento entre ellas, ser críticas unas con otras e incluso entrar en conflicto
abierto. Ocasionalmente, una o algunas de las identidades más poderosas pueden
planificar el tiempo ocupado por las otras. Algunas veces, las identidades
hostiles o agresivas pueden interrumpir las actividades o colocar las otras en
situaciones desagradables. Presentan frecuentemente lapsos de memoria que
afectan a su historia personal; estos lapsos pueden ser de memoria remota o de
memoria reciente. Las identidades más pasivas tienden a mostrar recuerdos más
limitados, mientras que las más hostiles controladoras y «protectoras» son
capaces de recuerdos más completos. Una identidad que no esté actuando puede
llegar a la conciencia (mediante alucinaciones visuales y auditivas; p. ej.,
una voz que da instrucciones). Familiares y amigos pueden dar fe de la amnesia
del individuo por comportamientos observados o la persona misma por sus propios
descubrimientos (p. ej., encuentra algo que no recuerda haber comprado). Son
las víctimas que generalmente expresan haber padecido abusos físicos y
sexuales. Son mayormente personas más vulnerables a ser hipnotizadas y
especialmente vulnerables a todo lo que puede provocar sugestión.
Parte de los ejercicios comúnmente
practicado en las sectas destructivas llevan al
individio a desarrollar el delirio de sobrenaturalidad e insensibilidad
hacia el dolor; muestran capacidades poco habituales para soportar el dolor u
otros síntomas físicos. Obtienen puntuaciones altas en los tests de
hipnotizabilidad y de capacidad disociativa. En los diversos estados de
identidad se han descrito alteraciones de las funciones fisiológicas (p. ej.,
diferencias en la agudeza visual y en la tolerancia al dolor, síntomas propios
del asma, sensibilidad a los alergenos y respuesta de la glucosa a la insulina).
Se ha sugerido que la alta incidencia de este trastorno en Estados Unidos
indica que se trata de una enfermedad ligada a la cultura.
"F44.0 Amnesia disociativa
[300.12]" (antes amnesia psicógena)- Se caracteriza por una incapacidad
para recordar información personal importante, generalmente de naturaleza
traumática o estresante, que es demasiado amplia para ser explicada por el
olvido ordinario. La persona no puede recordar acontecimientos completos de su
vida. Son experiencias relacionadas a acontecimientos traumáticos o situaciones
muy estresantes, tras ocurrir el evento. Algunas personas presentan este tipo
de amnesia en episodios de automutilación, de explosión de violencia o de
intentos de suicidio:
En este trastorno se produce una alteración
reversible de la memoria que impide al paciente recordar verbalmente
experiencias previas (o que, en el caso de recordarlas temporalmente, no pueden
retenerse por completo en la conciencia). La alteración no se presenta
exclusivamente en el transcurso de un trastorno de identidad disociativo, de la
fuga disociativa, el trastorno por estrés postraumático o el trastorno por
estrés agudo, y no es debida a los efectos fisiológicos directos de alguna
sustancia o a otra enfermedad neurológica o médica
Los
síntomas deben provocar malestar clínico significativo o deterioro social,
laboral o de otro tipo
La
amnesia disociativa consiste, la mayor parte de las veces, en uno
TRASTORNO
PSICÓTICO COMPARTIDO.
Trastorno Psicótico Compartido (Folie a
deux) (DSM-IV sección 297.3)- El DSM-IV TR lo clasifica dentro de la quinta
categoría general de 'Otros Trastornos Psicóticos'. Se le conoce también con el
nombre de “Trastorno Delirante Inducido”. La característica esencial de este
trastorno consiste en una idea delirante que desarrolla una persona o un grupo
de personas que se expone y mantiene una relación con una persona que padece un
trastorno psicótico con ideas delirantes.
La persona, o grupo que mantiene esta
relación, pasa a compartir parcial o totalmente las creencias delirantes del
sujeto que inicialmente padece los trastornos.
La idea delirante no debe explicarse mejor
por la presencia de otro trastorno psicótico (como por ejemplo, esquizofrenia)
ni de un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos y no es debido a
los efectos de alguna sustancia o enfermedad médica.
El contenido de las creencias delirantes
compartidas dependerá del diagnóstico de los trastornos de la persona primaria
con ideas delirantes. Normalmente, ésto sucede cuando el primer caso es el
dominante en la relación y cuando gradualmente se va imponiendo el trastorno en
la otra persona o en el grupo.
Aunque lo más común es que este trastorno
se dé entre dos personas, puede ocurrir que este trastorno se presente en un
número mayor de individuos, donde un grupo significativo de personas llegan a
compartir el mismo trastorno psicótico. Si la relación de la persona o la
relación de cada persona dentro del grupo interrumpe su relación con cualquier
persona que padezca el trastorno psicótico, la psicosis compartida disminuirá e
incluso podrá llegar a cesar.
Hay poca información acerca de la
prevalencia de este trastorno, ya que la mayoría de estos casos pasan
desapercibidos; sin embargo, algunos datos sugieren que este trastorno tiene
una mayor prevalencia en las mujeres. Es raro que los adeptos que padecen este
trastorno busquen ayuda profesional.
Este trastorno sólo se diagnostica cuando
dichas ideas delirantes no son el resultado de los efectos de ninguna sustancia
o enfermedad médica.
La estrecha relación con la persona que
originalmente padece el trastorno psicótico con ideas delirantes y la similitud
entre las ideas del grupo o el sujeto secundario con las ideas de la persona
que padece el trastorno psicótico inicial, es la característica más
determinante del trastorno. Lo común es que una vez el sujeto o grupo afectado
se separa del sujeto con el trastorno psicótico inicial, la psicosis compartida
desaparece con el tiempo. En casos muy raros, puede ocurrir que las ideas
delirantes no desaparezcan.
Según el DSM-IV, sección 297.3, se
diagnostica el trastorno cuando:
Se desarrolla una idea delirante en un
sujeto en el contexto de una relación estrecha con otra(s) persona(s) que ya
tiene(n) una idea delirante establecida.
La idea delirante es parecida en su
contenido a la de la persona que ya tenía la idea delirante.
La alteración no se explica mejor por la
presencia de otro trastorno psicótico (p. ej., esquizofrenia) o de un trastorno
del estado de ánimo con síntomas psicóticos, y no es debido a los efectos
fisiológicos directos de alguna sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o
a una enfermedad médica.
TRASTORNO
DE LA PERSONALIDAD POR DEPENDENCIA
F60.7 Trastorno de la Personalidad por
Dependencia (DSM-IV-TR sección 301.6) -
El DSM-IV TR lo clasifica dentro de la decimosexta categoría general de
'Trastornos de la Personalidad'. Se caracteriza por una necesidad general y
excesiva de que se ocupen de uno, que ocasiona un comportamiento de sumisión y
adhesión y temores de separación, que empieza al inicio de la edad adulta y se
da en varios contextos (En el caso de las sectas, este comportamiento es
inducido y desarrollado por los adeptos, dentro del cual los demas son los
adeptos activos dentro de la secta), como lo indican cinco (o más) de los
siguientes ítems:
Tiene dificultades para tomar las
decisiones cotidianas si no cuenta con un excesivo aconsejamiento y
reafirmación por parte de los demás (los demás pertenecen al grupo sectario).
Necesidad de que otros asuman la
responsabilidad en las principales parcelas de su vida (Necesitan obedecer lo
establecido).
Tiene dificultades para expresar el
desacuerdo con los demás debido al temor a la pérdida de apoyo o aprobación.
Nota: No se incluyen los temores o la retribución realistas.
Tiene dificultades para iniciar proyectos o
para hacer las cosas a su manera (debido a la falta de confianza en su propio
juicio o en sus capacidades más que a una falta de motivación o de energía).
Va demasiado lejos llevado por su deseo de
lograr protección y apoyo de los demás, hasta el punto de presentarse
voluntario para realizar tareas desagradables.
Se siente incómodo o desamparado cuando
está solo debido a sus temores exagerados a ser incapaz de cuidar de sí mismo
(Temen ser abandonados y quedarse solos si son expulsados; sienten miedo del
mundo fuera de la protección sectaria).
Cuando termina una relación importante,
busca urgentemente otra relación que le proporcione el cuidado y el apoyo que
necesita (Algunos que abandonan la secta caen en otra que esté en armonía con
sus creencias, buscando dirección).
Está preocupado de forma no realista por el
miedo a que le abandonen y tenga que cuidar de sí mismo (Depositan toda seguridad
de vida en acatarse a las directrices de sus líderes y sienten temor a no ser
tomados en cuenta y abandonados).
* Nota: El adepto que entra en una secta va
desarrollando estos criterios mencionados como producto de la presión social y
del temor hacia la desaprobación del líder. Siente miedo a quedarse solo y un
temor inducido a futuras desgracias, miserias y condenas. Desarrolla una
personalidad con alta depencia hacia el líder, quien asume mayor poder según la
medida en que más cantidad de seguidores respaldan la finalidad de la secta. El
adepto se aisla para poder incorporarse de lleno en la secta, en búsqueda de
aprobación y estima social. Cae bajo la merced del control del grupo y del
líder, en respuesta a su necesidad de estima de parte de todos los miembros de
la secta.
ANSIEDAD INDUCIDA POR LA RELAJACIÓN
Ansiedad inducida por la relajación o de
Ansiedad Generalizada (DSM-IV sección 300.02) - Constituye una forma de
ansiedad que se produce en algunos adeptos como respuesta a determinados programas
de meditación y relajación utilizados en algunos grupos y que puede propiciar
incluso la aparición de estados psicóticos. La Ansiedad Inducida por
Relajación constituye una forma de
ansiedad producida por determinadas prácticas de relajación y meditación,
habituales en un sector importante de estos grupos (Martínez, 2004).
Se caracteriza por la desconexión como uno
de los estados asociados a la relajación. El distanciamiento o desconexión
parece ser la estrategia de afrontamiento elegida principalmente entre los
sujetos inclinados a padecer de ansiedad inducida por la relajación (Kareaga,
2002). Estos sujetos experimentan principalmente este estado durante la
práctica de la relajación, lo cual constituye una estrategia para huir de la
ansiedad provocada por ella. Los sujetos con altos niveles de estrés
psicológico en forma de somatizaciones, ansiedad interpersonal, depresión,
trastorno obsesivo-compulsivo, hostilidad, fobias, e ideaciones paranoides
manifiestan relajarse mejor distanciándose del mundo. Probablemente estos
mismos sujetos utilizarán el distanciamiento o la negación como forma de
afrontamiento de los problemas fuera de las sesiones de relajación. (Martínez,
2004).
Síntomas o características del cuadro
clínico:
Ansiedad y preocupación excesivas
(expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades
(como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses.
Al individuo le resulta difícil controlar
este estado de constante preocupación.
La ansiedad y preocupación se asocian a
tres (o más) de los seis síntomas siguientes (algunos de los cuales han
persistido más de 6 meses). Nota: En los niños sólo se requiere uno de estos
síntomas:
inquietud o impaciencia
fatigabilidad fácil
dificultad para concentrarse o tener la
mente en blanco
irritabilidad
tensión muscular
alteraciones del sueño (dificultad para
conciliar o mantener el sueño, o sensación al
despertarse de sueño no reparador)
El centro de la ansiedad y de la
preocupación no se limita a los síntomas de un trastorno; por ejemplo, la
ansiedad o preocupación no hacen referencia a la posibilidad de presentar una
crisis de angustia (como en el trastorno de angustia), pasarlo mal en público
(como en la fobia social), contraer una enfermedad (como en el trastorno
obsesivo-compulsivo), estar lejos de casa o de los seres queridos (como en el
trastorno de ansiedad por separación), engordar (como en la anorexia nerviosa),
tener quejas de múltiples síntomas físicos (como en el trastorno de somatización)
o padecer una enfermedad grave (como en la hipocondría), y la ansiedad y la
preocupación no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno por
estrés postraumático..
La ansiedad, la preocupación o los síntomas
físicos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social,
laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Estas alteraciones no se deben a los
efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a
una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo) y no aparecen exclusivamente en
el transcurso de un trastorno del estado de ánimo, un trastorno psicótico o un
trastorno generalizado del desarrollo.
TRASTORNO
POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
Trastorno por estrés postraumático (DSM-IV
sección 309.81)- Trastorno que surge como respuesta tardía o diferida a un
acontecimiento estresante o a una situación (breve o duradera) de naturaleza
excepcionalmente amenazante o catastrófica, que causarían por sí mismos
malestar generalizado en casi todo el mundo (por ejemplo, catástrofes naturales
o producidas por el hombre, combates, accidentes graves, el ser testigo de la
muerte violenta de alguien, el ser víctima de tortura, terrorismo, de una
violación o de otro crimen).
Las características típicas del trastorno
de estrés post-traumático son: episodios reiterados de volver a vivenciar el
trauma en forma de reviviscencias o sueños que tienen lugar sobre un fondo
persistente de una sensación de "entumecimiento" y embotamiento
emocional, de despego de los demás, de falta de capacidad de respuesta al
medio, de anhedonia y de evitación de actividades y situaciones evocadoras del
trauma. Suelen temerse, e incluso evitarse, las situaciones que recuerdan o
sugieren el trauma. En raras ocasiones pueden presentarse estallidos dramáticos
y agudos de miedo, pánico o agresividad, desencadenados por estímulos que
evocan un repentino recuerdo, una actualización del trauma o de la reacción
original frente a él o ambos a la vez.
Según el DSM-IV, sección 309.81, se
diagnostica el trastorno cuando:
La persona ha estado expuesta a un
acontecimiento traumático donde:
La persona ha experimentado, presenciado o
le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o
amenazas para su integridad física o la de los demás
La persona ha respondido con un temor, una
desesperanza o un horror intensos. Nota: En los niños estas respuestas pueden
expresarse en comportamientos desestructurados o agitados.
El acontecimiento traumático es
reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes
formas:
Recuerdos del acontecimiento recurrentes e
intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos
o percepciones. Nota: En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos
repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma
Sueños de carácter recurrente sobre el
acontecimiento, que producen malestar. Nota: En los niños puede haber sueños
terroríficos de contenido irreconocible.
El individuo actúa o tiene la sensación de
que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de
estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios
disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al
intoxicarse). Nota: Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento
traumático específico.
Malestar psicológico intenso al exponerse a
estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del
acontecimiento traumático
Respuestas fisiológicas al exponerse a
estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del
acontecimiento traumático.
Evitación persistente de estímulos
asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo
(ausente antes del trauma), tal y como indican tres (o más) de los siguientes
síntomas:
Esfuerzos para evitar pensamientos,
sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
Esfuerzos para evitar actividades, lugares
o personas que motivan recuerdos del trauma.
Incapacidad para recordar un aspecto
importante del trauma
Reducción acusada del interés o la
participación en actividades significativas
Sensación de desapego o enajenación frente
a los demás
Restricción de la vida afectiva (p. ej.,
incapacidad para tener sentimientos de amor)
Sensación de un futuro desolador (p. ej.,
no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva,
llevar una vida normal).
Síntomas persistentes de aumento de la
activación (arousal) (ausente antes del trauma), tal y como indican dos (o más)
de los siguientes síntomas:
Dificultades para conciliar o mantener el
sueño
Irritabilidad o ataques de ira
Dificultades para concentrarse
Hipervigilancia
Respuestas exageradas de sobresalto.
Estas alteraciones (síntomas de los
Criterios B, C y D) se prolongan más de 1 mes.
Estas alteraciones provocan malestar
clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes
de la actividad del individuo. Especificar si: Agudo: si los síntomas duran
menos de 3 meses, o Crónico: si los síntomas duran 3 meses o más. Especificar
si: De inicio demorado: entre el acontecimiento traumático y el inicio de los
síntomas han pasado como mínimo 6 meses.
Según Jansa, el trastorno está determinado
por cinco características (Jansa, 1993):
La persona ha vivido una experiencia que
supera los límites de las experiencias humanas habituales y que sería
marcadamente distresante para todo el mundo.
El evento traumático es experimentado
persistentemente de varias formas como sueños, "flashbacks"...
Evitación persistente de los estímulos
asociados al trauma o a un enturbiamiento general de la consciencia.
Síntomas persistentes de incremento de
excitación incluyendo al menos dos de los siguientes; dificultades en el sueño,
irritabilidad, dificultad de concentración, hipervigilancia, exageradas
respuestas de alarma, reactividad fisiológica hacia los eventos que se parecen
o simbolizan el trauma
Duración de al menos un mes.
TRASTORNO
POST-GRUPO, TRASTORNOS DEL ESTADO DE ANIMO (DEPRESIVO MAYOR UNICO Y DEPRESIVO
MAYOR RECIDIVANTE)
Los trastornos “post-grupo” - Se incluye lo
que denominan 'reacción mayoritaria', que viene determinada por el estado
anímico y mental en el que se encuentran habitualmente los ex-adeptos cuando
dejan los grupos. El ex-adepto experimenta diversos estados emocionales debido
a que se siente desidentificado y extraño con el mundo externo a la secta, como
si fuese un inmigrante que acaba de llegar a otro país. Es un proceso de adaptación
a una vida autónoma e independiente, sin el grupo, le resulta especialmente
dolorosa.
Algunas personas logran abandonar un grupo
sectario después de un período de pertenencia, que puede variar de meses a
muchos años, bien sea por la aparición de dudas, cansancio o contradicciones,
bien mediante un soporte terapéutico externo o bien porque se dé la expulsión
por parte del mismo grupo. En este período el adepto puede experimentar
sentimientos de insatisfacción, engaño, frustración y vacío debido a que ha
descubierto que era falso el grupo que anteriormente le había planteado una
visión diferente de la verdad o realidad, y aunque se siente engañado, se halla
carente de valores y de referentes.
En algunos casos, algunas personas podrían
experimentar un cambio de intereses sin mayores consecuencias y sin que el
abandono suponga un proceso traumático. Igualmente, este período puede tener
duraciones muy variables que vayan de días a semanas e incluso meses. Todo
dependerá del modo en que se produzca el abandono y especialmente del soporte
externo, a parte de la propia personalidad del individuo. El soporte externo y
de los familiares es sumamente importante, ya que forman un amplio abanico de
perfiles socio-económicos y culturales. El proceso de desprendimiento del grupo
es conflictivo, doloroso, angustioso y frustrante, especialmente por los
cambios que van apreciando en el ex-adepto y la percepción, recepción y
comprensión de los familiares. El ex-adepto se ve en la necesidad de tratar de
resolver todos sus problemas en la forma en que lo había podido hacer en otras
circunstancias.
LAS REACCIONES MISCELANEAS
Reacciones Varias o Misceláneas (Jansa,
1993) - Incluyen déficits cognoscitivos como dificultades de concentración,
incapacidad para mantener la atención, déficits de memoria (sobre todo la
memoria a corto plazo), automutilaciones, fobias, suicidio y homicidio; y
factores psicológicos con consecuencias orgánicas, como infartos de miocardio,
angor, muertes subitas, úlceras pépticas recurrentes, asma etc.
Referencias
David
Halperin (1983). Psychodynamic Perspectives on Religion, Sect and Cult. Boston:
John Wright PSG Inc.
Bjorkqvist,
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Groenveld,
J. Totalism and Group Dynamics, Cult Awareness and Information Centre, May 7,
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Galper,
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Hassan's,
Steven Alan. “Freedom of Mind Center". http://www.freedomofmind.com
Jansà, Josep Mª, (Agosto de 1993) La
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de Violencia, Médico de A.I.S.
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Kareaga, Alberto Amutio (2002). Estrategias
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Liberman,
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Martínez Bernal, Juan Carlos (2004, mayo).
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Sutphen, Dick. “La Lucha por tu mente”.
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