miércoles, 15 de noviembre de 2017

LA IRA



La ira tiene varios parientes, nace de la aversión, sentimiento de rechazo o repugnancia dirigido a una persona o hacia algo.
La aversión produce sentimientos de enfado, antipatía, irritabilidad, rabia y sin duda detrás de todo esto encontramos al ego representado en un YO quiero, YO necesito, YO soy mejor, YO merezco, YO consejero, YO del hambre, YO te ayudo, YO de la envidia, YO del chisme, YO del enjuiciar y criticar...etc.
La ira se manifiesta a través de la mente, la palabra y los actos y es claro que causa terrible daño especialmente así mismo, al destruir órganos vitales para el funcionamiento del organismo; uno de los más afectados es el hígado al que le causa un bloqueo energético impidiendo que realice su función de manera correcta.
Para combatir esa irá se ha de comprender e interiorizar que todo no puede ser como nosotros lo deseamos.
La ira aleja y el amor acerca.
El amor hacia sí mismos y el amor a los demás implica un reconocer y un aceptar. Necesita comprensión de las diferencias y de lo que nos hace diferente y únicos y aceptación para saber afrontar lo que nos separa y nos une. Esto es lo que nos hace sabios y humanos.
No permitamos esa aversión en el corazón.
No es difícil erradicarla. Basta con validarla y así sabremos que con lógica y razón no merece nuestra atención.
Si fomentamos el amor y la comprensión no le queda más opción que conceder paso a la tolerancia y la gestión inteligente de las emociones.

👼