sábado, 28 de septiembre de 2013

Aún no hemos aprendido lo que tenemos que aprender
Cuando caemos en la repetición de experiencias  que propician sufrimiento, desconcierto…. En fin todas estas emociones y sentimientos negativos es porque sin duda aún no hemos aprendido lo que tenemos que aprender”.

También se entiende que influyen los dogmas, las creencias y el contexto donde evolucionamos y que de alguna manera funcionan como barreras que impiden las transformaciones y la evolución del espíritu sumiéndolo en un mar de confusión

El  conocimiento o la sabiduría,    necesita de una mente que esté atenta a la información que provee los sentidos, que sea capaz de de reconocer, de discernir  lo que hace bien y lo que hace mal para conceder sentido a  los actos. Solo así podremos hablar de una verdadera evolución y alejarnos de lo cíclico y repetitivo que nos vuelve la vida un “0cho” (8).


Toda experiencia por desagradable que sea ha sido necesaria para que aprendamos, para que corrijamos. Nada es más edificante que vivir los errores como el origen del conocimiento…. De la sabiduría.

¿De dónde viene el lado negativo de nuestra mente? 

Los pensamientos negativos se originan en la mente y corresponden a la manera como interpretamos, vivimos y afrontamos realidades.

Pero qué  es lo que hace que pensemos negativamente?.

Su origen tiene explicación en los niveles de autoestima, en el amor propio, en la autoconfianza, en los miedos que alimentamos. Si revisamos la historia personal ahí también encontraremos sus raíces.

Las experiencias vividas, el medio-entorno  en el cual se ha desarrollado la vida todo es un cultivo para que concurra el pensamiento negativo.

Es importante que tengamos en cuenta que cuando muestra mente concibe pensamientos negativos  se siente, se vive y se piensa la vida negativamente y estos pensamientos son vibraciones poderosas que no traen nada bueno más que infelicidad, pues la angustia de ver todo caótico no deja que se disfrute de la vida.

El pensar en negativo aísla, deja sin motivaciones al propio ser y a quien este en nuestro entorno y quizás lo más trascendental es que no deja ver las oportunidades todo se vuelve prejuicios y riesgos.


Si no olvidamos esto,   en el momento en que surjan podremos apagarlos, cambiarlos transferirlos a situaciones positivas, imaginando, visualizando únicamente lo que nos hace bien.


Aprecien este ejercicio de la filosofía ZEN y saquen sus propias conclusiones
Historia Zen

Un grupo de discípulos le preguntó una vez a su maestro Zen: 
—Maestro, ¿de dónde viene el lado negativo de nuestra mente? 
El maestro se retiró un momento y enseguida regresó con un gigante lienzo en blanco. En medio del lienzo había un pequeño punto negro.
—¿Qué ven en este lienzo? —preguntó el maestro. 
Los discípulos respondieron: —Un pequeño punto negro. 
El maestro dijo: —Ese es el origen de la mente negativa. Ninguno de ustedes ve la enorme extensión blanca que lo rodea.


domingo, 15 de septiembre de 2013

QUE SE ESPERA AL AMAR


El amor nace en cada ser y es la manifestación más clara del amor de Dios. Es un puente entre lo divino y lo sagrado que reverencia la integridad del otro ser, que sabe y convive en tolerancia con las diferencias del prójimo, encuentra en sus congéneres  las cualidades,  las virtudes, los valores y  promueve la felicidad del otro, porque es lo que representa un fin en sí mismo.

Sentir amor  nos hace inmensamente felices
Sentir amor es querer vivir
Sentir amor es sentirse uno con quien se ama
Sentir amor es el destino teniendo un fin.
Sentir amor es entregar sentimientos honestos, transparentes, buenos  y  limpios.


Amar es darlo todo, solo queriendo recibir a cambio  el cariño, la atención, y la pureza que emana de un sentimiento recíproco. 


El amor es paciente, servicial y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.   1Cor 13.4-7

viernes, 13 de septiembre de 2013

Amor, dolor, sanación emocional.


En algún momento de la vida enfrentamos crisis y se  siente que  las ilusiones se desvanecen, las expectativas se vienen abajo, aparece la  desorientación,  lo que se ama ya no está, el ser amado ha elegido otro camino  y se siente dolor.

Se sufre porque no hay amor propio,  la autovaloración se  limita al sentimiento, las emociones se desbordan, el corazón sobrelleva agudas sensaciones de vacío y se viven como manifestación del alma. Los sentidos se apocan, no se escucha la voz interna del ser consciente.

El amor  se distorsiona,  se vuelve egoísta. Se ama a tal manera que se aprisiona al ser amado con exigencias de su cariño,  de su tiempo, y de su atención. 

El miedo, la desconfianza,  el sentimiento de pérdida de lo que se ama tanto conlleva a confrontar rechazos, mentiras, decepciones y lo inevitable el sentir que lo que se creía  estable, firme, seguro no corresponde  a las expectativas fundadas y todo lo que fue motivo de felicidad ha quedado reducido  a la fantasía, al espejismo a la desilusión.

Estar en equilibrio con el amor propio es saber reconocer las cualidades, las fortalezas, la capacidad de razonar, de  comprender,  de aceptar, y lo más importante  de asumir lo que pueda sobrevenir y lo que no se puede cambiar.

El amor de verdad se entrega sin condiciones, cada acción cada gesto, cada entrega de amor surge del bienestar  que  implica amar al otro, incluso aunque el ser amado haya elegido otro camino.

Cuando  nos aceptamos realmente como somos, cuando reconocemos nuestro valor  es posible amar sin la necesidad del amor correspondido, amor libre de apegos, de resultados esperados y  se podrá estar abiertos a recibir en la vida personas que correspondan en la misma medida el afecto en un intercambio de amor que no propicie dolor.


El alma se manifiesta  a través de las emociones y cuando se encuentra en  armonía  con la sensatez  se podrá  reconocer sentimientos propios y ajenos y  desarrollar habilidades para manejarlos  reflexivamente,  proveyendo  entendimiento, paz, bienestar y luz para superar la confusión de la temerosa mente.