Los
momentos de crisis, las situaciones que
causan sufrimiento como la pérdida de lo amado, el fin de un afecto, los
cambios económicos drásticos, las decisiones inevitables generan insatisfacción,
desorientación, las metas se dispersan,
no son claras, hay confusión en torno a los objetivos que se han proyectado
para la vida.
Son
momentos de oscuridad, pero como todo en
la vida una vez superados aparece la razón para mostrarnos todas las grandiosas posibilidades que la
vida concede.
El
sentido de la vida es precisamente tener en la conciencia la propia identidad, mostrarse
conforme a lo que corresponde en su razón de ser, saber quién
sé es en realidad y estar al tanto de reconocer el compromiso que se tiene con la
vida, todo esto implica unas acciones, un camino por transitar y los caminos
por fortuna no son rectos, serian monótonos nada más sensato que sorprenderse
en lo desconocido, en las experiencias imprevistas, eso es la vida un cumulo de
sabores, de vivencias que van moldeando la sabiduría.
Qué
importa que por momentos aparezca la penumbra, los sin sentidos, las
desorientaciones si siendo razonables todo tiene sus tiempos y son justamente los
establecidos para que se genere el conocimiento; toda
vivencia forma, edifica y construye el ser.
Da
sentido a la vida la fe, el amor a lo
que nos rodea, la grandeza de lo simple, el aire que se respira, el nuevo día,
los sueños, las metas, los objetivos que apuntan a la felicidad.
El
sentido de la vida mientras se tenga claro jamás se pierde, se confunde
en las crisis; pero por tediosas que
sean las circunstancias es importante conservarlo en la mente; eso es
lo que indica que hay vida aún en lo que
se cree ya sin posibilidades.
Decir SI a la vida ,
Si al cambio, Si a todo lo que se proyecta
en la vida….. ES ENCONTRAR EL SENTIDO DE LA EXISTENCIA.







