INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA NIÑOS CON PADRES SEPARADOS
Es necesario
que los padres comprendan que el divorcio o separación no incluye a los niños y
a la vez es fundamental que los hijos así lo comprendan y no sientan que son
culpables de las decisiones de los adultos.
Los niños entre los 4 y 7 años de edad, de acuerdo con los estudios realizados por Piaget, están en la etapa intuitiva. Algunas de las características más importantes en esta etapa son: Pensamiento animista (tendencia a concebir las cosas como vivas y dotadas de intenciones). Las soluciones a los problemas que se plantean son más intuitivas que lógicas (resolver algo con el sentido común, sin usar la razón o el conocimiento previo).
Los niños son muy receptivos en todo cuanto les rodea, especialmente en el ambiente familiar, son muy sensibles a las emociones que muestran sus padres, por tanto se afectan con gran facilidad.
Este ambiente de discusiones, indirectas y lucha por el poder entre los padres pueden generar crisis en la personalidad en los niños debido a que su carácter está en proceso de formación, se puede desencadenar una personalidad agresiva, dependiente de la aceptación de los otros, insegura, con baja autoestima afectando el proceso de la autonomía. Esto conllevaría a una búsqueda en agentes externos al núcleo familiar, la explicación a lo que no comprende en su contexto. Podría aparecer la ansiedad, la abstracción o retraerse en las actividades del día a día.
Los padres han de ser conscientes que son los niños los que terminan afectados por las conductas observadas por los hijos.
Discutir no significa gritar o agredir, significa una exposición de ideas y llegar a un acuerdo. Si lo niños siguen este ejemplo se les forja una personalidad equilibrada, conciliadora, armónica, tolerante y todas estas resultan grandes fortalezas para resolver diferentes problemáticas que a futuro enfrenten.
Los niños entre los 4 y 7 años de edad, de acuerdo con los estudios realizados por Piaget, están en la etapa intuitiva. Algunas de las características más importantes en esta etapa son: Pensamiento animista (tendencia a concebir las cosas como vivas y dotadas de intenciones). Las soluciones a los problemas que se plantean son más intuitivas que lógicas (resolver algo con el sentido común, sin usar la razón o el conocimiento previo).
Los niños son muy receptivos en todo cuanto les rodea, especialmente en el ambiente familiar, son muy sensibles a las emociones que muestran sus padres, por tanto se afectan con gran facilidad.
Este ambiente de discusiones, indirectas y lucha por el poder entre los padres pueden generar crisis en la personalidad en los niños debido a que su carácter está en proceso de formación, se puede desencadenar una personalidad agresiva, dependiente de la aceptación de los otros, insegura, con baja autoestima afectando el proceso de la autonomía. Esto conllevaría a una búsqueda en agentes externos al núcleo familiar, la explicación a lo que no comprende en su contexto. Podría aparecer la ansiedad, la abstracción o retraerse en las actividades del día a día.
Los padres han de ser conscientes que son los niños los que terminan afectados por las conductas observadas por los hijos.
Discutir no significa gritar o agredir, significa una exposición de ideas y llegar a un acuerdo. Si lo niños siguen este ejemplo se les forja una personalidad equilibrada, conciliadora, armónica, tolerante y todas estas resultan grandes fortalezas para resolver diferentes problemáticas que a futuro enfrenten.
RECOMENDACIONES
- Para el niño el juego es una realidad motriz que le genera placer y satisfacción y a través de la actividad lúdica se logra el desarrollo de las capacidades físicas, habilidades y destrezas básicas. El juego es un elemento imprescindible para el desarrollo de aprendizajes significativos. Mediante el juego, es el niño el que aporta soluciones a los problemas planteados permitiendo el desarrollo en todos los ámbitos de la conducta humana (lo cognitivo, lo motriz, y lo socio afectivo). Jugar por un espacio no menor a 30 minutos es la oportunidad para conseguir importantes avances en su desarrollo integral.
- Narrar, escuchar cuentos. Usar láminas ilustrativas. Realizar análisis de las actividades, ilustrar el juego o cuento a través del dibujo, comentarlo significa volver un espacio lúdico en un instrumento cognoscitivo con objetivos formativos.
- Cuando la relación después del divorcio es tensa y genera agresiones verbales, psicológicas, físicas evitar que los niños estén en medio estos conflictos. Ellos se dan cuenta en el ambiente familiar en el que viven y cuando hay muchas discusiones o indiferencia lo notan.
- A los niños se les dice la verdad, teniendo en cuenta lo que ellos pueden procesar de acuerdo con su edad.
- Los hijos que están en medio de un divorcio o ruptura de la relación de sus padres se sienten atrapados en la culpa y en un sentimiento de lealtad hacia uno u otro de los padres.
- Los niños tienden a idealizar el padre ausente, de ahí la importancia de tratar de no ceder problemáticas innecesarias que solo pueden resolver los adultos. No hay ninguna necesidad en involucrar a los niños en situaciones traumáticas.
- Es importante para los menores conocer las razones por las cuales los padres han decidido separarse y concretamente dejar claro en ellos que el amor que antes los mantenía unidos cambio a una relación de amistad, de respeto y que cada uno de los padres tendrá una casa diferente y un espacio para compartir con los niños respectivamente.
- Es vital hablarles del amor, de cómo fue entre los padres ese amor cuando decidieron traerlos al mundo y de cómo ese amor que sienten por sus hijos siguen siendo cada día más grande. ES IMPORTANTE QUE LOS NIÑOS INTERIORICEN QUE LOS PADRES, ASI ESTEN EN HOGARES DISTINTOS LOS AMAN. Esta labor ha de hacerla cada padre manejando la misma información que transfieren a los niños con el fin de crear para ellos espacios de seguridad. Esto se verá reflejado en su desarrollo evolutivo.
- Los niños suelen creer que los padres se han separado por causa de ellos, debido a sus comportamientos, faltas, etc. Y más aún si perciben esa lucha por el poder en los padres o de dominio del uno sobre otro, ya sea en lo afectivo, en lo económico, social o material. Los padres han de tener responsabilidad y fijarse muy bien en no crear estas inseguridades en los niños, que nada tienen de responsabilidad en las decisiones o en los hechos que los han conducido al divorcio o separación.
- Cuando los niños viven en un mal ambiente familiar de una u otra forman se afectaran. Aparecen las rabietas o pataletas que no son más que la manera de expresar su frustración al no obtener lo que desean.
- Los adultos (padres) aunque no se lleven bien han de comprender la importancia de comportarse con respeto frente a sus hijos. Es difícil, pero es vital aprender a contenerse.
Los adultos (padres) han de establecer con claridad reglas que necesitan
ser cumplidas para evitar conflictos:
- Establecer con claridad lo que hace bien a los hijos.
- Fijar claramente en un punto neutral lo relacionado con las visitas. En lo posible ha de ser seguro para entregar o recibir a los niños. Cumpla con los acuerdos establecidos en lo posible, sin cambios, si son de fuerza mayor dialogarlo, negociarlo.
- Evitar enfrentamientos, discusiones, imposición de poder, manifestaciones emocionales frente a los menores. Estos son los desencadenantes de un ambiente familiar inadecuado para el desarrollo de los niños.
- Los temas privados en íntimos de los padres, procurar no retomarlos. Después de una ruptura, separación o divorcio el único tema importante a tratar es el relacionado con el bienestar de los niños. Se entiende que si existe un divorcio, ya no hay razón para retomar reclamos o acusaciones que tenga carga en la vida personal pues ya no existe más vínculo excepto las obligaciones que como padres demandan los hijos.
- Haga una evaluación de los actos propios como padre o madre, según sea su caso, para ver como desde su voluntad puede contribuir a que su hijo no se afecte emocionalmente.
- Tenga en cuenta que proporcionar estabilidad logra que los niños se sientan seguros y confiados de poder contar con los dos padres así estén en hogares distantes.
- Es necesario una posición neutral ante las rabietas, pataletas de los niños en los que exigen la presencia de uno o de ambos padres en sus vidas, comprender que solo buscan obtener solución a su frustración frente a lo que desea obtener. Se recomienda mantener calma, hablarle si el niño lo permite y decirle que con gritos, lágrimas no obtendrá nada. Es necesario esperar a que el menor retome la calma. Vigile que no se haga daño al tirarse o golpearse sosténgalo y evite que se lastime. Conserve la calma hasta que el menor pare la rabieta. Cuando retome el control hable de las causas y efectos de la rabieta y haga énfasis que como padre o madre no cederán a solicitudes con comportamientos inadecuados, que solo obtendrá lo que pide cuando finalice su rabieta, si es lo que conviene conforme a su bienestar, pues los padres son guardianes del bienestar de los hijos.
- Permita que el niño se exprese libremente, solo así podrá conocer lo que él necesita y podrá encontrar la forma adecuada para ayudarlo.
COMO ENFRENTAR UNA
PATALETA O RABIETA
- Una pataleta o rabieta ha de comprenderse como el deseo frustrado de un niño, enfrentado a lo que desea un padre.
- Es la forma como los niños expresan su frustración.
- Es un lenguaje que el niño utiliza como instrumento de poder y cuya tarea de los padres es interpretarlo.
- Es un medio que utilizan o un recurso con el que cuentan, que en la medida de su desarrollo y con la debida orientación y tratamiento desaparecerá.
- Los padres han de validar causas y efectos del comportamiento de la pataleta o rabieta con el menor, una vez se tenga el control de la situación.
- Durante el episodio de rabieta o pataleta los padres deben procurar estar en calma, no evidenciar emociones, tristeza, lágrimas, burla, enojo, o tomar posturas que intimiden. Ser enfáticos en que no obtendrá nada con su comportamiento. No ceder, esperar a que el niño retome la calma, esto desestructura la intención de ejercer poder o manipulación. Vigilar y evitar que no se haga daño al tirarse o golpearse. Una vez tenga el control de la situación, hágale comprender que los gritos, que las palabras ofensivas o lágrimas no se utilizan para obtener sus deseos. Advierta las razones por las que no se le otorga lo que desea. Siempre ha de explicársele con claridad las razones y dejarle claro lo mucho que lo aman y desean su bienestar y su formación.
- No es fácil, respire y sostenga el aire, déjelo salir lentamente para que tenga autocontrol. Si el menor insiste con sus rabietas y pataletas, no lo fuerce a la calma, obsérvelo con amor y dígale que puede hablar y que esperaras hasta que se calme porque lo amas mucho. En algún momento se agotará y permitirá que lo abrace y escuchara lo que usted tendrá para decirle de acuerdo con lo ya indicado. No lo aislé, solo espere su calma, para poder corregir validando sus emociones y las causas y efectos de su comportamiento. Enséñele formas o caminos para resolver frustraciones, el por qué no fue posible atender su solicitud.
- Con el paso del tiempo estas conductas irán quedando en el olvido. Cuando un niño aprende a superar los umbrales de frustración adquiere un gran poder al expresarse logrando con ello canalizar la rabia.
- Recuerde, todos los niños tienen un desarrollo evolutivo diferente.
RECOMENDACIONES PARA CONTRIBUIR A
DESARROLLAR UNA ACERTIVA RELACION CON LOS HIJOS.
- Evite correcciones innecesarias.
- Retroalimente positivamente según avances en sus logros.
- Realice actividades que a los niños les gusten, permítales elegir entre las opciones con proposiciones “que sugieres hacer, ir al parque, centro comercial, jugar futbol, comer helado, etc. Esto concede seguridad en sus habilidades.
- La cantidad de tiempo que le dedique a sus hijos pierde importancia cuando no se les da calidad de tiempo.
- Cuando se presentan conflictos con los amigos, hermano u otros, incentive y oriente a que el niño encuentre las soluciones, permita que sea el niño el que las resuelva.
- Tenga presente que el gritar, que el ser ofensivo he hiriente frente a sus hijos, solo conduce a que los menores repitan la misma conducta que observan en sus padres cuando se sientan desbordados.
- El dialogo reflexivo conduce a fortalezas conductivas y cognoscitivas de gran valor.
- El resultado de una eficaz comunicación entre los padres y los hijos logra que ellos puedan expresarse con éxito, sin limitaciones o condicionamientos en todo cuanto emprendan.
