viernes, 31 de enero de 2014

CRISIS  EN LAS RELACIONES DE PAREJA,  CÓMO AFRONTARLAS.


Es usual en las relaciones de pareja  disfuncionales  que están atravesando crisis por los motivos particulares que sean,  vivir buscando culpables.

También  es una de las maneras de evadir fácilmente la realidad y de causar daño al  compañero o compañera  y de salir bien librado.

Cuando las relaciones de pareja están funcionando desequilibradamente  quien se quiere marchar o alejarse le resulta fácil asumir  una actitud de tranquilidad; de pasividad, porque   sabe exactamente  qué  decir, qué  hacer y dónde causar dolor y espera simplemente la reacción del otro y así aprovechar  la  coyuntura para justificar la decisión de dar por terminado  el compromiso y las responsabilidades existentes, sin sentirse  culpable  de los acontecimientos que desencadenaran tal fin.

En esa actitud de aparente pasividad, donde reina el silencio, las ironías, los “piensa lo que quieras”, los “no me importa”, el cumplir con las responsabilidades  del hogar, los compromisos de la pareja  a medias  tiene la intención  de llevar a la desesperación, a la intranquilidad, al desbordamiento emocional de la pareja, hasta que descontrolada y desequilibradamente la desesperación la exponga a confrontar al otro de la peor manera,  con unos resultados de alto impacto emocional.

Sobrevienen las agresiones verbales,  e incluso hasta caer en el extremo de agresión física y por ahí mismo  llegar a continuos maltratos psicológicos. Todo esto a causa de la incapacidad emocional de enfrentar los sentimientos con sabiduría, con respeto y consideración por la persona con quien se está conviviendo.

Sigue  en este proceso el distanciamiento, los daños emocionales afectándose no solamente a la institución de la relación de pareja, si no también a los hijos y al entorno familiar.

El llamado es a examinar con detenimiento estos contextos y no caer en el juego de la destrucción emocional.

Dado el caso de estos desequilibrios y ante la incapacidad de afrontarlo sabiamente, es necesario buscar la ayuda de un profesional que pueda orientar y acompañar lo que sea; o bien la culminación  y el afrontamiento de la separación, o la reconstrucción de la relación.

 Puede ser útil lo siguiente si se está pasando por una situación  como la anteriormente descrita.

·        Conservar la calma, la paciencia, la tolerancia ante lo irónico.
·        Ser consciente que al ceder ante la provocación el desenlace no beneficia a nadie  cuando es el producto de agresiones verbales o psicológicas,  porque estas pueden desencadenar violencia física con  consecuencias  gravísimas.
·        El respeto y la comunicación es vital.
·        Inicie diálogos sin estar alterado y especialmente sin que la otra parte este alterada. Un dialogo puede  detener  y amilanar estados descompuestos, en caso contrario es mejor guardar mesura y silencio hasta tanto no se den las condiciones adecuadas para un dialogo acertado y eficaz.
·        Comprender que existen dos realidades, la propia y la del otro ser y ante este hecho y cuando ya los canales de comunicación, de respeto y de confianza están  rotos es necesario buscar la ayuda profesional.

Es muy difícil una ruptura emocional, desprenderse de ese cordón umbilical que implica ese ser al que se ama y con quien se han creado vínculos fuertísimos que atan como hilos invisibles.

La separación es de las experiencias más traumáticas  se vive en estados de tristeza, rabia, desilusión, odio, rechazo….  Etc.

Todos los pensamientos llegan y aparecen cargados  con altas dosis negativas. 

Es necesario sentir todo esto que dentro del proceso  lúcido y en los tiempos precisos irá perdiendo la fuerza y la intensidad de dolor,  concediendo paso a la reflexión, a la fortaleza y a la sabiduría de lo vivido. 

Son varias las herramientas en las que se puede apoyar  para superar todas estas emociones negativas y sumamente perjudiciales para la tranquilidad tanto física como emocional.

Se puede transmutarlas  por  el ejercicio físico, la interacción con otras personas, no encerrarse en los problemas, sentir plenamente el dolor, aceptarlo y cerrar el ciclo.

Una buena motivación es retomar  todas aquellas actividades que gustan y que se dejaron a un lado por atender lo que ya no tiene solución.

Soñar y proyectar los sueños, crear un futuro nuevo,  todo es válido si se cuenta con la convicción y la voluntad.


Nota a pedido, Emilsen Tovar L.