viernes, 3 de mayo de 2013

La Urgente Necesidad De Encontrar Pautas Que Restablezcan y Fortalezcan La Convivencia, Los Buenos Principios Y Valores Que Rigen La Humanidad.

(Imagen tomada de la Web)


Es usual oír decir  que  “se viven  tiempos  difíciles”  para hacer referencia a los niveles de violencia, a la intolerancia, a la falta de sensibilidad y a la desorientación que todo esto promueve  en los grupos humanos.

Qué hacer entonces, cómo lograr encontrar pautas de educación urgentes, necesarias para conseguir forjar un ser humano más integral… más humanitario tan necesario en estos tiempos.

Se han desarrollado y continúan ampliándose  trabajos de investigación que puedan neutralizar  el desequilibrio familiar  y social  que  vive el género humano y así  ir direccionando esfuerzos, acciones, estrategias que orienten posibles soluciones abordando los siguientes fundamentos:


La familia es el primer espacio de socialización de los niños y niñas

Por tanto traer a la vida  a un ser es un acto de responsabilidad  y está comprobado  que los aspectos bilógicos y psicológicos  del entorno van configurando al  infante como un ser social.
De acuerdo con Boris Cyrulnik (2005), en sus investigaciones sobre la etapa prenatal  afirma que, incluso desde la fase embrionaria,  las informaciones percibidas por el embrión participan en su desarrollo.  De acuerdo con este planteamiento,  es necesario propiciar un  estado general de bienestar, alegría y tranquilidad durante la gestación, mientras más  armonioso sea el contexto del niño más seguro y estable será su desarrollo emocional.



El oportuno acompañamiento de los adultos en la vida de los niños  es un pilar fundamental en la  formación y desarrollo de las futuras generaciones. 

Los padres son el modelo que siguen los hijos, es notable y significativo  tener presente lo que implica este razonamiento y propiciar ese ambiente sano, armonioso,  a través del afecto y de  buenas destrezas de  la comunicación.

Los niños son capaces de expresar a través de las relaciones que establecen su empatía y es en esos instantes de empatía y de acercamientos  donde se programa, se instaura, se corrige, se forma enseñando y proyectando pautas de conductas sensibles, humanizantes fundamentadas en los principios y valores necesarios para el futuro establecimiento de relaciones sanas y positivas para sí mismo y el medio ambiente que le rodea.

Una mente dominada por  las   emociones emanadas del amor, de la sabia orientación es albergue para la inteligencia, para la razón, para el discernimiento y será competente para desarrollar la capacidad  de pensar, de amar, de convivir en armonía con su entorno.

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