Las emociones son estados,
procesos que se activan y responden a la información que recepcionan los sentidos; son reactivas y el gatillo detonante es
siempre algo que nos sucede, suelen ser de corta duración, de difícil control aunque
es posible regularlas.
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"Emociones", de Alex
Stevenson Díaz, ARTISTA COLOMBIANO,
Serie pinturas Desnudos Masculinos en la Pintura Artística,
Oleos Figura Humana Hiperrealista Contemporánea
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El dominio emocional requiere
paciencia, disciplina, práctica y
reconocer que somos nosotros quienes
creamos nuestras emociones mediante un
flujo de información que proviene de lo externo y que opera a través de
variados filtros seleccionando, eliminando, interpretando datos gracias a la influencia de preceptos como creencias,
cultura, principios, valores, y en general las implicaciones que se propician
en el entorno.
La incapacidad para operar
las emociones (en particular, las emociones “negativas”) es un problema grave en la interacción y puede ser extremadamente perjudicial en las
relaciones que se establecen originando insuficiencias en las capacidades personales y sociales durante el desarrollo evolutivo de los
individuos.
Se han desarrollado diversos
métodos eficaces para gestionarlas partiendo de saber cómo se procesan las
emociones y los filtros que atraviesan es bueno razonarlas, deducirlas,
canalizarlas a través de la catarsis, del evaluar la representación mental que
ha originado la emoción sustituyéndola
por otra representación más deducida y
razonada.
Gestionar las emociones nos
facilitará la oportunidad de una mayor capacidad de adaptación y de un mejor
conocimiento y seguridad en sí mismo.
Estas son algunas recomendaciones para lograrlo:
1.
Reconocer la representación mental, la emoción que estamos afrontando.
2.
Examinar los pensamientos que genera la representación mental (sentimientos
que están aflorando a causa de lo que se
cree la detono).
3.
Comprender que nuestras creencias, principios, valores influyen en
lo que creemos sentir (esto es observar objetivamente los hechos que detonaron
la emoción).
4.
Sustituir pensamientos negativos, por otros más positivos.
5.
Convertir las emociones en
acciones y comportamientos efectivos es fundamentar nuestro comportamiento
sobre un balance entre pensamientos y sentimientos.
6.
Practicar respiraciones profundas con exhalaciones lentas, Cada vez
que inhalamos, enviamos oxígeno a cada célula viva del cuerpo. Cada vez que
exhalamos, expelimos residuos, como el gas carbónico y demás gases tóxicos. Cuando
las emociones están agitadas, la mente estará agitada y la respiración lo
estará también. Si la respiración se calma, todo lo demás se calmará.
El pensamiento es el origen de las acciones, mientras más claros y
positivos sean, mucho más identificable
son las posibilidades en la comprensión de lo que nos sucede.

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