Difícil, pero no imposible vencer el mal
Ciertos momentos en la vida nos ponen al límite de la paciencia
y la tolerancia y es necesario retirarse a la paz del silencio, donde solo
ahí, es posible recuperarse de las decepciones, comprenderlas, sistematizar
para poder razonarlas y retomar la quietud del espíritu. Trasmutar lo
desagradable y negativo por lo que es útil al alma y así retornar a la
fuente universal del amor.
Cubrir con amor lo que está mal para que retorne todo acto
de maldad en bien. No quiere decir que hay que soportar siempre el
mal, o que se cometan injusticias contra la propia humanidad. Es saber aceptar
que existen seres que no están dentro de nuestra misma frecuencia y que
tardaran más en alcanzar ese camino donde no es posible dañar al otro.
El bien y el mal siempre han existido y existe en cada uno de
nosotros y es la eterna estratagema.
En momentos en los que sentimos que el mundo senos viene
encima, no olvidemos atender nuestras emociones, cuidar que
no afecten nuestro entorno y especialmente saber que nuestro
organismo y familia y quienes nos rodean nos lo agradecerán.
Todo tiene sentido cuando aprendemos a esgrimir las emociones, a
comprender y a entregar lo mejor de cada uno de nosotros sin esperar ninguna
retribución más que la justicia divina.
Citando a a P.M.Ciccone es bueno tener
presente lo siguiente:
“Encontrar tranquilidad interior es alcanzar un equilibrio
emocional.”
Todo es posible si nos proponemos a no permitir que las circunstancias
del entorno nos derrumben, solo necesitamos encontrar esas fortalezas que
nos ayudan a comprender a y enfrentar lo que por momentos no entendemos y
nos parece injusto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario