sábado, 3 de septiembre de 2016

LA AUTORIDAD DE LOS PADRES Y LA RESISTENCIA DE LOS HIJOS A ESTA AUTORIDAD.


Recuperar la autoridad ante los hijos no es nada fácil, se necesita constancia, normas claras, y algo en lo que insisto mucho; es muy importante involucrar a los hijos a la hora de tomar decisiones.

Es lamentable que los padres hoy por hoy consideren en sus pobres razonamientos que “no pueden hacer frente a la educación de sus hijos” y la otra posición preocupante de los padres que habitualmente consultan a causa de los comportamientos de sus hijos es que “las administraciones publicas hagan algo para educarlos”.

La educación en principios y valores compete a los padres en primera instancia en su núcleo familiar. Los padres son los responsables sin delegar a nadie, de la formación de la parte humana en la infancia: claro está sin desconocer que el desarrollo de cada niño o niña constituye una trayectoria individual que se construye en compañía de los demás.

Pienso que somos los padres quienes tenemos que estar al frente de la educación de los hijos y no delegarlas a las entidades o instituciones salvo en circunstancias muy especiales.


La realidad más usual actualmente es la débil autoridad de los padres frente a sus hijos, muchos padres no consiguen poner límites a las actividades que no hacen bien sus hijos. Estamos aquí hablando en límites en los horarios, en los tipos de diversiones, en sus modales, en sus demandantes consumos, en sus expresiones verbales inadecuadas y así muchas más situaciones  que necesitan urgentes límites.


A mi modo de comprender esta problemática de la débil autoridad, creo que la clave está en el cómo se utiliza el poder que se tiene frente a los hijos y las herramientas que se utilizan para poder aplicar dicho poder sobre los hijos.


Para lograr aplicar esta autoridad de los padres a los hijos de manera ideal y conveniente sugiero las siguientes estrategias:

ü EL AMOR: Siempre el afecto y demostrarlo logra transformar cualquier situación difícil o conflictiva en una situación comprensible y sensible, por tanto moldeable y manipulable del comportamiento, de acuerdo al interés según sea el caso.
ü LA SABIA COMUNICACIÓN: un dialogo respetuoso, con palabras afectivas o neutrales y con el debido respeto y la calma necesaria y con la escucha activa atraen la atención de los hijos y lo que es más importante; el respeto y la posibilidad de corregir sabia y amorosamente lo que esté mal en el comportamiento de los hijos.
ü EL CONSENSO: Es fundamental que los padres estén de acuerdo luego de un consenso a la hora de aplicar la autoridad.
ü LOS ACUERDOS: Involucre a los hijos en sus decisiones. A través del consenso se puede conocer lo que piensa cada miembro de la familia y así se podrá establecer claramente estos acuerdos.
ü LA COHERENCIA: Los padres son siempre el modelo que siguen los hijos, por lo que es de gran importancia la coherencia en todo lo que se dice, se piensa y se hace para ser un ejemplo positivo ante la presencia de los hijos.
ü AUTONOMIA: fomente la autonomía en sus hijos. Conceda la importancia que requiere la opinión de los hijos, esto desarrolla su autoestima y su autonomía tan importante a la hora de enfrentarse a los retos que la vida les dispone.
ü NORMAS CLARAS Y ESTABLES: Cuando existe claridad y seguimiento a las normas  y sobre todo cuando dichas normas han sido discutidas en familia explicando su importancia y por qué son establecidas, no existe razón a las confusiones, ni a los desacatos.

Siempre recomiendo los estímulos. Cuando los hijos van bien, alcanzando logros gracias a sus esfuerzos,  es bueno reconocer con palabras y gestos y así estimular su esfuerzo, logros y desarrollos.

Los estímulos materiales son buenos, pero quizás los más valiosos y lo que quedan como huella en la memoria de los sentimientos son los estímulos emocionales, un fuerte abrazo, un te amo, un te felicito, un eres grande y valioso por lo que has logrado son imborrables por así decirlo en el tiempo.

En verdad las dificultades mis queridos padres son retos, así que no pierdan la fe, las ganas y luchen por un buen desempeño como padres, pues esa es una responsabilidad inherente a lo que significas ser padres.


Emilsen Tovar

Psicóloga

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