LA AUTORIDAD
DE LOS PADRES Y LA RESISTENCIA DE LOS HIJOS A ESTA AUTORIDAD.
Recuperar la autoridad ante los hijos no es nada fácil, se necesita
constancia, normas claras, y algo en lo que insisto mucho; es muy importante involucrar
a los hijos a la hora de tomar decisiones.
Es lamentable que los padres hoy por hoy consideren en sus pobres
razonamientos que “no pueden hacer frente a la educación de sus hijos” y la
otra posición preocupante de los padres que habitualmente consultan a causa de
los comportamientos de sus hijos es que “las administraciones publicas hagan
algo para educarlos”.
La educación en principios y valores compete a los padres en
primera instancia en su núcleo familiar. Los padres son los responsables sin
delegar a nadie, de la formación de la parte humana en la infancia: claro está
sin desconocer que el desarrollo de cada niño o niña constituye una trayectoria
individual que se construye en compañía de los demás.
Pienso que somos los
padres quienes tenemos que estar al frente de la educación de los hijos y no
delegarlas a las entidades o instituciones salvo en circunstancias muy
especiales.
La realidad más usual
actualmente es la débil autoridad de los padres frente a sus hijos, muchos
padres no consiguen poner límites a las actividades que no hacen bien sus hijos.
Estamos aquí hablando en límites en los horarios, en los tipos de diversiones,
en sus modales, en sus demandantes consumos, en sus expresiones verbales
inadecuadas y así muchas más situaciones que necesitan urgentes límites.
A mi modo de
comprender esta problemática de la débil autoridad, creo que la clave está en
el cómo se utiliza el poder que se tiene frente a los hijos y las herramientas
que se utilizan para poder aplicar dicho poder sobre los hijos.
Para lograr aplicar
esta autoridad de los padres a los hijos de manera ideal y conveniente sugiero
las siguientes estrategias:
ü EL AMOR: Siempre
el afecto y demostrarlo logra transformar cualquier situación difícil o conflictiva
en una situación comprensible y sensible, por tanto moldeable y manipulable del
comportamiento, de acuerdo al interés según sea el caso.
ü
LA SABIA COMUNICACIÓN: un dialogo respetuoso, con palabras
afectivas o neutrales y con el debido respeto y la calma necesaria y con la
escucha activa atraen la atención de los hijos y lo que es más importante; el
respeto y la posibilidad de corregir sabia y amorosamente lo que esté mal en el
comportamiento de los hijos.
ü
EL CONSENSO: Es fundamental que los padres estén de
acuerdo luego de un consenso a la hora de aplicar la autoridad.
ü
LOS ACUERDOS: Involucre a los hijos en sus
decisiones. A través del consenso se puede conocer lo que piensa cada miembro de
la familia y así se podrá establecer claramente estos acuerdos.
ü
LA COHERENCIA: Los padres son siempre el modelo que
siguen los hijos, por lo que es de gran importancia la coherencia en todo lo que
se dice, se piensa y se hace para ser un ejemplo positivo ante la presencia de
los hijos.
ü
AUTONOMIA: fomente la autonomía en sus hijos.
Conceda la importancia que requiere la opinión de los hijos, esto desarrolla su
autoestima y su autonomía tan importante a la hora de enfrentarse a los retos
que la vida les dispone.
ü NORMAS CLARAS Y ESTABLES: Cuando existe claridad y seguimiento a las normas y sobre todo cuando dichas normas han sido
discutidas en familia explicando su importancia y por qué son establecidas, no
existe razón a las confusiones, ni a los desacatos.
Siempre recomiendo los
estímulos.
Cuando los hijos van bien, alcanzando logros gracias a sus esfuerzos, es bueno reconocer con palabras y gestos y así
estimular su esfuerzo, logros y desarrollos.
Los estímulos
materiales son buenos, pero quizás los más valiosos y lo que quedan como huella
en la memoria de los sentimientos son los estímulos emocionales, un fuerte abrazo,
un te amo, un te felicito, un eres grande y valioso por lo que has logrado son imborrables
por así decirlo en el tiempo.
En verdad las
dificultades mis queridos padres son retos, así que no pierdan la fe, las ganas
y luchen por un buen desempeño como padres, pues esa es una responsabilidad
inherente a lo que significas ser padres.
Emilsen Tovar
Psicóloga

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