domingo, 1 de junio de 2014

ABORDANDO LA ANSIEDAD



La ansiedad es un mecanismo normal en los seres humanos que se activa al afrontar  situaciones nuevas,  amenazantes o con cierto grado de dificultad.

Corresponde a un estado mental que tiene como característica mucha inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad. También corresponde  a cierta angustia que acompaña a algunas enfermedades, en especial a ciertas neurosis.

En los trastornos de ansiedad no existe un peligro real, sino una interpretación exagerada o errónea de una situación determinada y del peligro que plantea. Por tanto, la respuesta de ansiedad es inapropiada y, en vez de proteger de un peligro real,  impide pensar y sobre todo impide abordar la situación real.

A la ansiedad se la suele relativizar e infravalorar. Muchas personas afectadas la sobrellevan silenciosa y resignadamente, creyendo que es solo su forma de ser, aunque lo cierto es que es más bien una forma de actuar  y  no una forma de ser.

Eso hace que con excesiva frecuencia se recurra al alcohol, a excesos alimenticios o a ansiolíticos de forma indiscriminada, como recursos fácilmente accesibles para sentirse temporalmente aliviado de la angustia y la tiranía que le provocan las preocupaciones  a la persona afectada, pero sin que en modo alguno constituyan una solución al problema  y a su causa, ya que ésta no se afronta, sino que se evade, lo que favorece una constante retroalimentación del problema y una paulatina agravación de sus síntomas y consecuencias.

La ansiedad es un problema realmente importante, tanto a nivel poblacional, por sus repercusiones económicas, laborales y sociales en general, como a nivel individual y familiar, por el sufrimiento que genera.

Un problema que requiere abordarse de forma prioritaria, porque está aumentando imparablemente. Y está aumentando, entre otras razones, porque las personas se encuentran sujetas, cada vez más, a situaciones de mayor estrés debido a los problemas económicos, familiares, sociales…

También aumenta porque, a pesar de estar infradiagnosticada e infratratada, cuando se trata, en demasiadas ocasiones, se hace de forma parcial o inadecuada, atendiendo a los síntomas y no a su causa o raíz emocional. Y aunque  en casos graves puede  ser necesaria la utilización de fármacos para controlar la situación, la resolución final del problema debe contemplar, también necesaria e ineludiblemente, mejorar la gestión emocional de la persona afectada.

Abordando el tratamiento de la ansiedad desde una combinación de estilos de vida y técnicas:


·       Detectar cual son los hechos disparadores (comprender su mecánica, conocerlos, afrontarlos)
·       Fomentar hábitos de paciencia y de calma  (Técnicas de relajación y respiración).
·       Aferrarse a lo espiritual (recurrir a la genética espiritual, esa misma con la que  cuenta todo ser humano y que esta cimentada en la capacidad humana de afrontar y sobreponerse a cualquier situación por nefasta que sea
·       Revisar hábitos de sueño, alimentación y mirar lo que es más adecuado, respetando los biorritmos y las necesidades particulares.
·       Un adecuado control emocional, principalmente  comprensión de las claves más significativas de nuestra reacción emocional ante los aspectos neurobiológicos, la aptitud emocional, la gestión de las emociones, el aprendizaje emocional básico, la toma de decisiones, las habilidades de la inteligencia emocional, las aplicaciones de la inteligencia emocional.
·       Aplicar la técnica psicológica llamada parada o detención del pensamiento de gran ayuda para detener los pensamientos angustiosos tan negativos. Consiste en concentrarse en los pensamientos no deseados (aunque parezca paradójico) y, después de un corto período de tiempo dedicado a ellos, detenerlos bruscamente y vaciar la mente. Generalmente se utiliza la orden de STOP, o bien algún ruido fuerte, para interrumpirlos. Este mandato de Stop actúa como distracción y como castigo para las obsesiones, contribuyendo a que desaparezcan y dejando espacio a las afirmaciones positivas. (no olvidar que se precisa la práctica, hasta afianzar la técnica, es importante valerse de la imaginación y sobre todo de constancia).

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